Perturbia

Perturbia


Esa necesidad de olvidar
su yo en la carne extraña,
es lo que el hombre
llama noblemente
necesidad de amar.
Charles Baudelaire


Cuando te encontré, era una niña, y no te vi a ti, sino un engendro tuyo. Entonces, no pensé. Solo me adentré en tu mundo, ajeno. Me dejé llevar por las imágenes que me ofrecías, relacionándome con unas, reconociendo otras, cuestionando tantas. Me confundí, te creí otro. Me mofé, te creí inhumano. Me rebelé, te creí Dios. Pero la imagen que nos hiere, crea lazos más fuertes. Me identifiqué. Me reconocí parte de tu mundo. Continué buscando los trozos. Descubrí que seguimos a los mismos dioses, que tenemos los mismos padres. Y permaneciste mostrando el camino. Así que te seguí. Visitaba el templo a postrarme frente a tu altar. Retándote a ti, a tu imagen, y a tu engendro. Me rebelé y estaba cautiva. Osaste invadir mi ambiente, y pude tenerte cerca, no tanto, nunca oí tu voz. Aproveché para estudiarte, tus actos, tus movimientos. Quizá era yo quien te invadía. Yo no sé porqué te veía tanto. Que cosas buscaba en ti. Comencé a hablar de cómo me influían tus imágenes. De cómo la manera en la que expresas el humor se internó en mí. No parecían ser señales. Intenté aproximarme, no lo logré. Pero en ese afán de perseguir un mundo, de coleccionar retazos, me acerqué a ti, sin yo querer. Y me encontraste. Supusiste el encuentro, y no hablaste. Esperaste que mi corazón se calmara. Para agitarlo otra vez. Te presentaste, luchador. Prometiste no tocarme, y un escalofrío me recorrió, temí que fuese cierto. Pero la verdad tocaste mucho más que mi piel. Y besaste mucho más que mis labios. Liebre de Marzo. Píntame de besos.

2 comentarios:

Humberto dijo...

Leerte de nuevo sin fisgonear tus cuadernos, leer lo que quieres que leamos es una experiencia difícil de describir, es amorisante. Degusto en este señor poema, el incienso, la voz que me habla, que se dirige a mi: hombre tosco insensible torpe y hasta miserable. Por no respetar y cuidar de todo mal, la pureza y profundidad de tu amor por las esencias, por el ser humano amante, no bebí de, ni nutri a, tu amar herido. Humanidad que dormíamos y gozábamos entregados, en el eslipin-piso. Eramos tan felices en el piso, y por inmaduro o, muy jojoto para ti, no supe ni pude amarte como merecías y pedías, ni siquiera respetarte como debía. Tu piel interna, tus secretos, los violé. Disculpa amor tanta imbecilidad de entonces, no sabía de, no distinguía tanto amor, una voz tan celestial y dulce. Amor, quiero amor, amor del tuyo. Amorisado lleno de ti vivo. Sol mi Sol, Angel de los Soles, Solangel

Humberto dijo...

Solo leelo no lo publiques, es para ti, o tachalo un poco